Cualquiera que sea el motivo, el resultado es el mismo cuando un empleador no afilia a sus empleados desde el primer día de labores: un camino directo hacia sanciones económicas, responsabilidades patrimoniales y, en ciertos casos, consecuencias penales que ningún negocio puede permitirse ignorar.
La obligación de afiliar a un trabajador nace en el momento exacto en que se establece la relación laboral, y desde ese instante el empleador es legalmente responsable de cualquier eventualidad que le ocurra a esa persona durante su jornada.
Por qué la omisión no tiene justificación válida ante la ley
Algunos empleadores argumentan que no afiliaron porque el trabajador estaba en período de prueba.
Incluso si el propio trabajador aceptara voluntariamente no ser afiliado a cambio de un salario más alto, ese acuerdo sería nulo de pleno derecho y el empleador seguiría siendo responsable de las consecuencias.
Cuando un empleador evade esta obligación, no solo viola la ley: también traslada a su trabajador y a la sociedad en general un riesgo que le corresponde asumir a él.
Las distintas penalizaciones que se acumulan sobre el empleador que omite la afiliación
Cuando las autoridades detectan que un empleador no ha afiliado a sus trabajadores desde el inicio, las consecuencias se producen en varios niveles al mismo tiempo, y cada uno de ellos genera su propio impacto económico y jurídico.
Pero las multas son solo el comienzo del problema.
Esta responsabilidad patrimonial directa puede ser absolutamente ruinosa cuando se trata de accidentes graves o enfermedades profesionales que requieren tratamientos prolongados, cirugías especializadas o incluso el pago de pensiones de invalidez o de sobrevivientes a los familiares del trabajador fallecido.
La deuda afiliar trabajador a eps colombia que no desaparece: cotizaciones retroactivas e intereses que se acumulan
Independientemente de las multas y de la responsabilidad directa por prestaciones, el empleador también debe pagar todos los aportes que debió haber cotizado al sistema desde el primer día de labores del trabajador.
El proceso de liquidación de esta deuda no es simple: requiere reconstruir mes a mes el historial de lo que debió haberse pagado, aplicar las tasas de mora correspondientes a cada período y negociar con las entidades la forma de pago.
Los derechos del trabajador y los caminos que tiene para hacerlos valer
Puede acudir ante los inspectores de trabajo para interponer una queja formal, puede iniciar acciones ante las entidades de seguridad social para exigir la afiliación retroactiva, y puede demandar ante los jueces laborales si considera que la conducta del empleador le generó perjuicios concretos.
El trabajador no necesita esperar a terminar la relación laboral para hacer valer sus derechos: puede exigir la afiliación mientras aún está trabajando para ese empleador, y la ley protege al trabajador que ejerce estos derechos frente a cualquier represalia que el empleador pueda intentar tomar en su contra.
Por qué cometer este error más de una vez multiplica exponencialmente las consecuencias
Un empleador que ya fue sancionado por no afiliar a sus trabajadores y vuelve a cometer la misma infracción enfrenta consecuencias considerablemente más graves en todos los frentes.
Más allá de las consecuencias directamente medibles en dinero, la reputación de un empleador que incumple sus obligaciones con los trabajadores sufre un deterioro que tiene efectos prácticos sobre su capacidad para atraer y retener talento, para acceder a contratos públicos, para obtener financiación y para mantener relaciones comerciales sólidas con socios y clientes que tienen sus propios estándares de cumplimiento.
Cómo garantizar el cumplimiento sin complicaciones
Frente a todo lo anterior, la solución es sorprendentemente sencilla: establecer un procedimiento claro dentro de la organización que garantice que ningún trabajador inicie sus labores sin haber sido afiliado previamente al sistema de seguridad social.
Cumplir con la obligación de afiliar a los trabajadores desde el primer día no es un gasto: es la base sobre la que se construye cualquier relación laboral seria, responsable y sostenible en el tiempo.